Entrevista: Prado, Fernandez, Antón

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24MX

Galicia está de moda, o al menos en lo que respecta al motocross español. La culpa la tienen tres jóvenes Prado, Fernandez, Antón, que están dando una vuelta de tuerca a este deporte en nuestro país. Entre las capitales de Vigo y Lugo hay apenas 200 kilómetros, espacio suficiente para que hayan brotado las más firmes promesas cuyos nombres ya no pasa desapercibidos para absolutamente ningún amante de la tierra, el barro, los saltos y las ruedas de tacos. Jorge Prado es el pequeño. Tiene 15 años y está llamado a ser uno de los mejores, si no el mejor, crosseros que ha dado España en su historia, siempre teniendo en cuenta que le falta mucha tela por cortar, un arduo camino por recorrer y llegar a sus predecesores Javier García Vico, Jonathan Barragán, Carlos Campano, entre muchos otros. A sus compañeros Rubén Fernández y Joel Antón les une la edad –ambos tienen 17 años-, que son vigueses y, cómo no, algo que revolotea en el triángulo de amigos, la pasión por el motocross.

“La verdad es que no sé porqué se ha dado ahora esto de que tres gallegos estemos en tan buen momento deportivo, pero lo veo bastante guay, la verdad”, explica Fernández una vez deja atrás su timidez y se suelta ante la grabadora. Su memoria histórica es escasa y ninguno de ellos recuerda que le hayan contado que tantos pilotos gallegos de una misma hornada estuvieran dando tumbos por el mundo. “Yo no sé si esto había pasado, o no antes, aunque la verdad es que haber llegado hasta aquí con gente que nos conocemos desde pequeños es genial”, admite Prado, a lo que añade Antón, “me gusta muchísimo este ambiente que tenemos entre nosotros”.3gallegos_PA_0665

Sus padres fueron los que les llevaron de circuito en circuito semana tras semana. Se conocen bien las familias y todas ellas, de bien seguro, hablaron de cómo sería si alguno de sus hijos llegaba a ser piloto internacional. Hoy por hoy, lo han conseguido los tres, por lo que los retos que se presentan de ahora en adelante son mucho mayores y muy diferentes en los protagonistas de esta historia. Prado, de la mano de KTM y Red Bull, fue el primero que se vio obligado a dejar su tierra para dedicarse en cuerpo y alma al motocross. Con base en la localidad belga de Lommel, el lucense no ceja en su empeño de crecer jornada a jornada, tanto encima de su montura naranja como en sus estudios. Ha cogido bien el hilo y la filosofía de los Países Bajos y en el futuro le encantaría, algo que nunca ha escondido, ser una estrella del AMA Supercross. “La gente, la comida y el ritmo del día a día en Bélgica es totalmente diferente al de España. Algo que me encanta es que para entrenar es mucho más cómodo. En Galicia yo solo andaba en moto en un circuito los fines de semana, y ahora estoy entrenando siempre en trazados distintos, en diferentes tipos de tierra, lo que me ayuda a mejorar para las carreras del Europeo”, subraya el piloto KTM.

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Rubén vio como su vida daba un vuelco ahora hace un año. Una buena carrera en el Campeonato de Europa de 125cc en Talavera de la Reina propició que el equipo F&H Racing se fijara y apostara fuerte por echarle un capote en su crecimiento deportivo. Posiblemente los jefes de la estructura holandesa no se hayan percatado, sin embargo el paso delante de Rubén no solo ha venido en su pilotaje, pues la soltura que ha cogido en el manejo de las palabras –tanto en castellano como en inglés, ya no tanto en flamenco- es increíble. Ya a partir de la prueba de Matterley Basin en 2015, donde quedó quinto, quedó claro que el potencial no era fruto de un día, por lo que emprendió su camino hacia Holanda. ‘Familia’ nueva y un mundo nuevo para un chaval que poco se hAnton_PA_0579abía podido mover hasta la fecha. “Cuando estaba en casa con mis padres, íbamos a entrenar solo los fines de semana porque el colegio era primordial y porque suponía muchos gastos. Además, cuando llovía íbamos normalmente a explanadas, y si llovía mucho ya no entrenábamos, porque se estropeaba el material. Después, en los últimos años tuvimos el circuito de As Neves, y eso también nos ayudó bastante, porque es una pista grande, de Nacional, y ya es un circuito a nivel de pilotos más profesionales. La diferencia es que ahora, en Holanda, tienes un montón de sitios para trabajar, de diferentes terrenos, y que, en lugar de entrenar los fines de semana, entrenas también entre semana, y si llueve buscas un circuito que esté mejor. Hay mucha más variedad que en Galicia, la verdad”.

El salto del tercero en discordia no ha sido tan alto, por el momento. Joel Antón, tras acabar undécimo en el Campeonato de España de 125cc el año pasado sin haber disputado todas las carreras, decidió cambiar de aires ya a principio de este curso. Madrid ha sido su destino y Jesús Barragán su mentor. “Me he ido a Madrid porque en Galicia no disponemos de tantos circuitos ni ayudas. Aquí estamos con Jesús Barragán, que me está echando una mano y me está dando una oportunidad muy grande para mejorar, ya que él es quien me lleva a entrenar y me ayuda con todo lo que respecta a la moto”. Lejos de sus familiares más allegados, algo que “hecho mucho de menos, como el no tener cerca de mis mejores amigos”, Joel continúa cursando sus estudios de Tercero de la ESO, algo que, por ejemplo Rubén no ha seguido haciendo, ya que en un momento de sinceridad extrema nos explica que “la verdad es que me hubiera gustado continuar, pero lo del equipo me pilló en medio y ya si me costaba estudiar en castellano, imagínate en holandés (ríe)”. Eso sí, nunca había repetido curso, aspecto a remarcar que denota que el esfuerzo y dedicación que imprime en sus entrenamientos, en un pasado no muy lejano también lo llevaba a cabo con los libros. Al bueno de Antón le encantaría seguir los pasos de sus cPRado_PA_0693olegas, quienes le recomiendan que “trabaje mucho y que haga buenas mangas, sobre todo, en el Europeo”, algo que por desgracia no ha podido hacer en las últimas citas al quedarse fuera de la puerta de salida por lesión. No obstante, ya con el alta en su haber y con el fichaje por el equipo GugaMX para el Nacional portugués de supercross, tiene la excelente ocasión de mostrar al mundo entero su mejor versión en carrera. Y otra de las premisas y consejos que recibe “da gas cada vez que salgas a pista, simplemente da gas, bueno, con cabeza (risas)”.

De un tiempo atrás hasta la actualidad, las cosas han cambiado en Galicia. Ya no hay campeonato autonómico y muchos de los pilotos que entrenaban y pensaban en su profesionalización lo han dejado para acometer la motocicleta solo como un hobby. “Ahora bajó muchísimo el nivel. No hay ni campeonato gallego de motocross, antes lo había de motocross y supercross, en circuitos pequeños pero se hacía competición. Actualmente son todo carreras que casi no son ni carreras. Hay circuitos, pero hay algo ahí que no cuadra, porque hay buenos circuitos, y yo creo que tenemos el mejor terreno de toda España para competiciones, sin embargo falta quien realmente apueste por ello”, anota Prado. De las palabras de cada una de las puntas de lanza que componen este tridente se desprende que en Galicia el motocross ha quedado muy desprotegido. Pese a la juventud de Prado, Fernández y Antón atesoran una madurez que solo aporta el deporte y con ella los recuerdos de cuando eran más pequeños. “En el autonómico había peleas muy buenas, el nivel era muy bueno en Galicia. Los Bernárdez, Garr
ido, Ricardo Costa, Román Pérez,… era muy bonito”. Por desgracia, todo aquello ya no existe y ahora hay que migrar para poder evolucionar.
Por decisión técnica, Fernández esta temporada solo ha disputado la primera carrera del Campeonato de España de MX2. Ahora está centrado en la dura batalla que representa hacerse un hueco en el Campeonato de Holanda, lugar en el que todo cambia y en el que le ha costado, pero ha conseguido, seguir el ritmo. “Es cierto que hay más nivel en el holandés, pero no me gusta mucho cómo está hecho. Después de los entrenamientos ya hacemos primera y segunda manga… solo hay 30 vallas, y se clasifican 40, y ya 10 salen en segunda fila,… Son cosas como esas las que se me atragantan un poco. No es tan profesional como en España, creo yo”.

Por el contrario, Prado y Antón sí son habituales en el paddock del Nacional. Sus objetivos, claro está, son muy diferentes, pues mientras el piloto de Yamaha sueña con llevarse el título en 125cc, el de KTM se lo toma con mucha más calma, pero sin dormirse en los laureles, para seguir avanzando posiciones en el Europeo de 250cc.

Amigos y rivales. Rubén y Jorge se encuentran en todas las paradas del EMX250, algo que no sucede, pero demos tiempos al tiempo, con Joel al estar en una categoría inferior. Pero antaño, el trio medía sus fuerzas y, tal y como explican ellos mismos, “el podio estaba claro. Normalmente ganaba Rubén, luego iba Prado y tercero quedaba Antón, aunque había veces que esto también cambiaba”, recuerdan con sonrisa y miradas de complicidad entrelazadas.

Una anécdota divertida fue el momento en que la familia Fernández topó con los Antón. “A Joel lo conocimos en un circuito de la zona. Él iba con la 50, y mis hermanos y yo estábamos probando de saltar un doble, y él como iba con la 50 lo vadeaba, y mi padre, para que no se deshiciera, le decía que no diera gas en laRuben_PA_0560s crestas, para que pudiéramos saltar nosotros. A partir de ahí nos comenzamos a hacer amigos, y hasta ahora”, analiza el dicharachero Rubén. Y Joel lo corrobora diciendo que “empecé con una KTM 50, entrenando con Rubén y su hermano desde pequeñitos, y como mi padre vio que iba mejorando, me iba comprando una moto cada vez un poco mejor y hasta ahora”. La velocidad va en los genes, algo que han extrapolado a la perfección a estas perlas sus padres (José, Paco y Jesús).

Con la azotea muy bien amueblada, estos tres pequeños grandes pilotos tienen claro que en sus vidas hay un eje principal que gira entorno a su modus vivendi, el motocross, el luchar por llegar a lo más alto, así que les tocará siguiendo enviando Whatsapp’s a sus amigos gallegos, haciendo kilómetros y sudando, sudando mucho para llegar a buen puerto.

Pese a que en Galicia, al parecer, el motocross está en una situación delicada rozando el límite, el factor ‘grandes estrellas’ no decae, para muestra tres botones. Tres lindezas de personas, competidores que ansían estar en un futuro no muy lejano tras la valla de salida del Mundial o del Supercross en su máximo esplendor, el americano. Los ingredientes para una buena queimada los tienen, ahora solo hace falta que, entre todos, recemos el conjuro que les mantenga al pie del cañón por mucho tiempo. Mouchos, coruxas, sapos e bruxas… y lo que sigue. Mucha suerte, compañeros. Estáis ondeando la bandera azul y blanca con honor al son de una Rianxeira que está adquiriendo un compás mundial.

Scott Prospect