Yamaha MX 2017! La prueba al completo

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Yamaha MX 2017
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Esta semana pudimos saber que Jorge Zaragoza ha fichado por Yamaha. Aprovechamos para traerles la prueba al completo de los nuevos modelos de Yamaha de MX 2017. Guillen Navas se fue a Italia y este es el resultado.

Es mi primera vez como probador para la revista Onboard Magazine, lo que para mí significa un auténtico lujo por la gran oportunidad que me han brindado de mostraros mis sensaciones en el segmento del motociclismo que amo y adoro, el motocross. Qué mejor estreno que poder catar las nuevas Yamaha para 2017 y más aún en Italia, un país extraordinario con el que comporto este idilio con el deporte de las ruedas de tacos y los saltos!

Después de pasar la noche por tierras transalpinas, llegamos al circuito de Dorno sobre las 8:00 de la mañana, donde antes de hacer el necesario briefing dimos una vuelta de reconocimiento por el trazado, un escenario perfecto para probar al límite las Yamaha yzf del próximo curso. La noche anterior, la de nuestra llegada, pudimos conocer de primera mano con los técnicos de la multinacional nipona los nuevos detalles en una presentación que tuvo como enclave un excelente y precioso restaurante en un pueblecito cercano a Dorno.

Después de descansar y asimilar la cantidad de detalles que nos habían explicado tocaba pasar a la acción. Tras vestirme de piloto arrancamos con la primera opción del día, la Yamaha Yzf250, donde sus numerosas mejoras concentraban todas las. Una vez sentado en ella, cómo no, arranque el motor. Lo primero que noté es la suavidad del gas, de hecho, daba la sensación de que no había ningún cable, una auténtica pasada. Entré en el circuito, que estaba recién arreglado, donde mesetas grandes, rectas largas, olas y peraltes me estaban esperando bajo el frescor de las primeras horas de la mañana.

Yamaha MX 2017

Yamaha MX 2017

Los giros iniciales siempre son los más críticas. Intentas ‘tirar’ bien todos los saltos, pero siempre haces algún que otro corto, o, incluso, algún que otro salto demasiado largo. Sin embargo, ahí noté mi primera buena impresión de la Yamaha Yfz250, ya que cada vez que no calculaba con exactitud no notaba nada, gracias a su suspensión, que hacía un trabajo excelente. La rueda siempre golpeaba al suelo sin haber extraños.

Ya en mi segunda entrada a pista las cosas cambiaron. Con cada uno de los recodos del circuito bien aprendido y adaptado a la perfección, empecé a rodar más rápido. Me coloqué detrás de un piloto que lo conozco porque competimos juntos en varias carreras y, pese a que nadie tenía el cronómetro en mano, puedo asegurar que bajábamos varios segundos por vuelta. Cómo disfruté en ese circuito tan rápido, cada vuelta podía apretar más y empezaba a apurar las marchas sientiendo, sobre todo, una suavidad excepcional entre la segunda y la tercera. Los peraltes del circuito de Dorno son como paredes gigantes que se pueden aprovechar al máximo, donde muchas veces no tenía claro si entrar en segunda o en tercera, pero para mi sorpresa por ser una 250, la moto respondía en todo momento con un par de motor perfecto. Si entraba un poco pasado, un toque de embrague y en escasas milésimas de segundo la moto ya funcionaba en el par perfecto para salir de la curva exprimiendo el acelerador para intentar ir mas rápido.

Otro de los aspectos que me dejaron atónito fue la potencia que ofrece tratándose de una moto de serie. Conforme iba apretando la moto, esta corría más, como si su par motor no tuviera ningún límite.

Durante estos giros en lo que empecé a ofrecer mi mejor versión, vi que el fotógrafo Juan Pablo Acevedo se desplazó hasta la meseta más grande del circuito de Dorno. Es por ello que decidí hacer de las mías y empezar con alguna plegada. Al principio no estaba muy seguro de si podría hacer buenas plegadas con la Yamaha, ya que su depósito da la sensación de llevar una moto muy ancha y pesada. Así que giré el peralte, me encaré a la meseta, puse todo el peso hacia un lado y hice un buen ‘whip’ con una montura que de bien seguro dará de qué hablar en 2017. Tengo que reconocer que la sensación que da el depósito a lo que realmente es no tiene mucho que ver, pero sí influye en el cambio de pesos en el aire, ya que resulta algo molesto tener un tanque tan ancho entre las piernas, da sensación de pesadez por su volumen, pero realmente no es así.

La mayor de la casa, muy juguetona

Después de la explosión de sensaciones geniales con la pequeña 250, para la tercera tanda del día mi montura era la mayor de las YZF, la 450.

Teniendo en cuenta que casi nunca piloto una montura de tanta cilindrada, oír hablar de 450 me recuerda a potencia bruta e incontrolable, pesadez, y cansancio. Pues bien, de todo lo que imaginaba ‘a priori’, debo reconocer que únicamente noté el cansancio. Mi grata sorpresa al pilotar la YZF450 fue precisamente que me podía concentrar en pilotar, porque te ofrece una serie de prestaciones que hacen de esta montura una fiera totalmente domable. Entré en el trazado un poco asustado, pero según iban sucediéndose los minutos fui cogiendo confianza y abriendo gas en cada sector. En el primer lugar en el que me atreví a dar más gas fue en una recta de olas donde me quedé sorprendido por la tracción que ofrecía. La rueda siempre estaba pegada al suelo lo que me generó estabilidad en todo momento. Así que vista la seguridad con la que me encontraba comencé a rodar más y más rápido. Primero de todo me gustaría destacar la increíble facilidad que tiene la moto para jugar con las inercias. Su brutal potencia y su buen manejo te permiten salir de una curva donde seguidamente hay un salto, abrir gas a tope y hacer un poco de scrub con la inercia del gas ya que su gran tracción y estabilidad lo permiten. Estabilidad también en las curvas medias y rápidas, donde con un poco de gas la moto se mantiene en el sitio y gira muy rápida y segura, en cambio era más complicado virar en curvas muy cerradas, aunque la frenada es excelente.

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Guillem Navas, prueba Yamaha MX 2017

Una moto del mundial, ¿al alcance de todos los públicos?

Después de probar las dos motos de serie, quedaba mucho por trabajar todavía con dos máquinas muy apetecibles con un Kit de pegatinas, un escape bastante diferente al de serie y muchas otras novedades de alto voltaje. Con este look tan Factory me monté en una de ellas. Primero, en la 250, la pequeña de la casa pero esta vez dotada de un kit completo GYTR.

La primera señal de que aquello era una bala, su sonido. Con tan solo arrancar ya me dio la sensación de que aquello era un avión, y no anduve equivocado. Con todas las buenas impresiones de la moto de serie, la GYTR ofrecía una potencia brutal sin perder bajos ni medios, un motor rabioso que te pedía gas en todo momento para poder ofrecerte su abismal potencia. A modo personal, es la 250 más potente que he probado hasta el momento, así que aproveché esa tanda para saber dónde se encontraban sus límites. Para mi sorpresa, al cabo de unas vueltas me encontré a los mecánicos y al especializado en GYTR observando cómo rodaba, ya que era una moto totalmente nueva a estrenar con todas las piezas nuevas. Al acabar la tanda me dirigí como siempre al camión de Yamaha, con cara de asombrado, y donde solamente me inquietaba una cosa. La moto en un punto, entre medios y altos bajaba un poco de rendimiento y tenía que repicar embrague, más o menos como una 125 2T. Así que pregunté a los mecánicos cuando llegaron. Me explicaron que había la posibilidad de corregir ese gesto de la moto con un pequeño aparto que conectan a la moto y que puedo jugar en poner-quitar altos, medios, y bajos y lo mejor de todo que está al alcance de todo usuario.

A continuación cambié la 250 por la 450 GYTR. Tras las buenísimas sensaciones que me había brindado la moto standard, una 450 GYTR ya eran palabras mayores. Después de dar las primeras vueltas vi que era exactamente lo mismo que la moto de serie, pero la GYTR me ofrecía una menor retención del motor, y una forma de pilotar con agresividad más cómoda, obteniendo una moto más potente y preparada para pilotos que quieran exprimirla en mangas de 30 minutos más dos vueltas.

Al acabar la ultima sesión, encantado con el trato recibido, el buen ambiente que se desprendió durante toda la jornada, muy a mi pesar tuve que quitarme la ropa de moto, ponerme la ropa de calle, subir al coche e ir volando al aeropuerto de regreso a casa. Eso sí, feliz por poder haceros partícipes de esta genial experiencia que me ha ofrecido Onboard Magazine.

 

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