Entrevista a Marc Márquez, El “otro” #93

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Marc Márquez

Nos encontramos frente a una situación un tanto extraña. No lo es porque el campeón del mundo de MotoGP, Marc Márquez, baje haciendo un wheelie por la rampa de una furgoneta sin logotipos a lomos de su CRF 450 R en el complejo de Rufea, unas instalaciones situadas en el oeste de Cataluña, un circuito que en ese momento se está congelando bajo el intenso frío y la fina capa de niebla invernal típica de la zona. Tampoco es una situación rara por el hecho de encontrarnos junto a él al ex campeón del mundo de Moto3, Álex Márquez, su hermano, así como a su amigo y entrenador, José Luis Martínez (ex campeón de España de MX2) y al recientemente proclamado campeón del mundo de Enduro 2, Josep García. Menos raro aún es que Marc vista un impecable equipo completo Alpinestars, collarín incluido, acabado de sacar de la caja. No, lo raro es que un deportista que apenas unos días más tarde iba a aparecer en la portada de la revista GQ, y cuya agenda está plagada de compromisos y viajes a lo largo de prácticamente la totalidad de días del año, haya quedado con nosotros para dejar todo lo demás de lado por unas horas mientras charlamos con él y lo fotografiamos mientras practica una de sus mayores pasiones: el motocross.

Marc Márquez

 

Texto: Adam Wheeler, OTOR Fotos: @jpacevedophoto

Tener acceso a MM93 en el entorno de MotoGP es, obviamente, muy complicado. Quizás solo haya otro piloto en ese mundo con una agenda tan repleta (más bien desbordada) de obligaciones y que deba escoger continuamente entre todos los medios que solicitan audiencia y entre los compromisos que se le presentan. Sin embargo, cuando lo que se le plantea trata de motos de off road, siempre se muestra interesado y su famosa sonrisa permanente se agranda un poco más. Tenemos suerte de poder estar tiritando de frío con ese reducido grupo: su padre, Julià, siempre está bromeando y nos comenta que nos va a tocar esperar a que el tiempo mejore y el sol se imponga para ablandar así un poco el terreno, pero incluso el joven piloto, de tan solo 24 años, sabe y aprecia que lo que vamos a hacer con él no es la clásica jornada de atención a los medios, sino algo bien distinto.

Las Hondas de Márquez se colocan una al lado de la otra en el pequeño paddock de Rufea. La furgoneta está perfectamente organizada con la equipación de los Márquez y repuestos: apreciamos mucha dedicación a la hora de organizar las cosas. El circuito es plano, se encuentra bien arreglado y tiene un óvalo de dirt track adyacente. Aquí es donde Marc creció y todavía resulta fácil comprender por qué pasa muchas horas al año en estas instalaciones, donde llega incluso a organizar cada año el Allianz Junior Motor Camp, unas muy especiales jornadas de entrenamiento para niños.

JP Acevedo, el fotógrafo, y yo hemos caminado por la pista y su superficie parece estar formada por una capa de tierra sorprendentemente fina para estar prácticamente congelada. Marc se dedicará más tarde a abusar de ella, atacando las secciones con total entrega y yendo incluso por los suelos en varias ocasiones pese a tener únicamente que posar para la cámara… Márquez parece no querer nunca comprometerse a medias. Si hay que hacerlo, como si le fuera la vida en ello.

Antes de eso, realizamos unas cuantas fotos estáticas. Marc se presta a ello amablemente, pero muestra un semblante que denota un cierto cansancio. Apenas unos días antes ha tenido que ir y volver de Japón por un compromiso con uno de sus patrocinadores. Esa misma cara también denota que no le interesa la actividad que se va desarrollando en la pista contigua, la de dirt track, donde varios pilotos preparan el Superprestigio que se disputaría unos días después, un evento que Marc ayudó a crear y a hacer crecer, y que se perderá por primera vez. Esas cosas nos dan algunas pistas de que MM93 se encuentra a estas alturas de la película un tanto cansado de todo lo que ha comportado 2017.

Finalmente, los Márquez, García y Martínez se preparan para dar algunas vueltas de calentamiento y dar algún que otro sprint. Marc es rápido y reactivo sobre su Honda, y responde a los intentos de ataque y a los gritos en los virajes de García, quien está pilotando su KTM EXC de enduro con el desparpajo de un chaval sobre una 125 de SX. Las posturas que vemos a Márquez sobre su moto son, lógicamente, un tanto más rígidas, menos despreocupadas si lo comparamos con sus compañeros de entrenamiento, pero su entusiasmo se aprecia con claridad desde fuera de la pista.

Cuando se detienen para un descanso, y tras saludar a un puñado de los integrantes del club local del circuito, nos dice “vamos a hacer la entrevista”, y nos dirigimos a la pequeña cabaña cercana, que resulta confortablemente cálida. Podemos escuchar los troncos crepitar en el fuego que se encuentra en el rincón, y charlamos mientras compartimos unas mandarinas. Vamos alternando entre español, inglés e incluso catalán (esta podría ser una de las entrevistas más extrañas que ha hecho), pero es fácil detectar un claro interés por el tema que vamos a tratar; es casi como si fuera la primera entrevista que le realizan en el año, y no la… ¿300?

Marc Márquez

 

¿Cuáles son tus primeros recuerdos del mundo del motocross?

Bueno, he nacido, crecido y vivo en la zona más adecuada para acabar practicando motocross. Estoy muy cerca de Bellpuig [sede de GGPP’s entre 2000 y 2007], Rufea y otra pistas. Como hay mucha niebla durante los meses fríos, ha habido tendencia a crear pistas de cross en lugar de circuitos de asfalto. Mis padres fueron voluntarios del Moto Club Segre, el que organizó carreras en todas esas pistas y en Ponts, y siempre colaboraron en accesos, agitando banderas en la pista, etc. Mi madre también trabajó en los bares de los circuitos preparando bocadillos. Ese era mi entorno desde muy pequeño, y recuerdo estar escribiendo mi carta de regalos de Navidad y pedir “una moto para saltar”. Algunos de mis primeros recuerdos de las carreras los tengo viendo a Stefan Everts y Mickael Pichon en Bellpuig. Creo que fue en 2001, Pichon llevaba el número 2 en su Suzuki. A veces es curioso ver cómo conservas ciertos recuerdos concretos sobre las carreras, y no sabes por qué mantienes en la memoria a unos pilotos sí y a otros no. Pues, por algún motivo, solo guardé a esos dos en mi mente de aquellos días. Hasta que cumplí lo ocho años todo lo que me envolvía era motocross. Yo quería seguir compitiendo y correr a todas horas, pero mi padre un día organizó una carrera de promoción en asfalto y alguien de los de Rufea le dijo “inscribe a Marc, tiene una gran velocidad de paso por curva”. Así pues, lo probé, y al principio no me gustó nada: la moto me quedaba muy grande y yo era muy pequeño. Aún así, ganaba en motocross; ya era campeón de Catalunya de mi categoría y quería pelear por el Campeonato de España. Pero un año después mi padre ya tenía una oferta para ayudarnos con la asistencia a las carreras, y así empezó todo.

¿Entonces el motocross era una gran actividad familiar? Como lo es hoy en día para mucho­­­­s niños…

Sí, era una forma de pasar todos juntos el fin de semana. Aunque tuviésemos una carrera un domingo, el sábado íbamos a otra, o bien salíamos el mismo sábado por la tarde con una vieja caravana que mi padre enganchaba a la bola de remolque del coche y en la que metíamos las pequeñas motos dentro. Acampábamos donde se podía, comíamos lo que mi madre nos había preparado en casa, pasábamos calor, otras veces mucho frío… Todos hacíamos lo mismo, y la verdad es que era muy divertido.

Parece que se trataba de una forma muy auténtica, muy pura o inocente, de descubrir lo que son las carreras…

Sí, era como una filosofía, un estilo de vida. Otros tipos de competición, como el mundo del karting o el de las competiciones infantiles de velocidad, son muy diferentes. La gran ventaja que entraña correr en motocross es que descargas la moto, le pones gasolina en el depósito y a correr. ¿Que te caes? Pues cambias una maneta que sacas del poco recambio que tienes que llevar preparado, y ya está. Las carreras de asfalto son muy diferentes desde el punto de vista técnico: toca empezar con mediciones, reglajes, desarrollos, presiones de neumáticos,… Es todo muy distinto.

¿Qué fue lo que te atrapó del motocross?

¡Los saltos! ¡Wow! Bueno, también recuerdo mi primera vez con una 125 cc. De velocidad. Fue en Calafat y… ¡uf! [con los ojos muy abiertos]. ¿Sabes cuándo saltas por primera vez? No hace mucho estuve rodando en Bellpuig, y no suelo ir allí. Pues bien, cuando ataqué el salto grande del túnel sentí como si… [hace un gesto como si su estómago fuese a salirse por la boca]. ¡Estuvo muy bien!

¿Así que todavía tienes esa sensación hoy en día?

Sí, todavía viene. Depende de la pista. Incluso me sucede en MotoGP de vez en cuando. Las primeras cinco vueltas del viernes en Mugello llegas al final de la recta y te deja sin aliento. La tengo en motocross cuando hago un nuevo salto. Cuando estoy rodando solo no estoy seguro de si completaré los más grandes, pero si ruedo con José o con alguien como Josep García, es fácil no dudar, mantener la velocidad y superar los saltos más grandes.

Marc Márquez

¿Qué hay de ese factor de miedo en el motocross? Debe ser muy distinto en comparación con MotoGP, que es algo que debe ser tan familiar para ti.

Es algo muy extraño, porque cuanto más rápido vas en motocross, menos tiendes a notar los baches y más fácil resulta rodar deprisa. Pero es difícil ‘cruzar esa línea’ y conseguir rodar más rápido. En MotoGP eres más consciente del límite, pero en motocross siempre te sientes como si pudieras ir más rápido. Estás girando ahí fuera y sientes que vas deprisa, pero entonces aparece García y… ¡bam! Luego te alcanza otro piloto y ¡bom! Se podrían reír de ti cuando crees que ya ibas deprisa. ¿El miedo? Ummmh, el motocross es obviamente físico, tienes que estar muy en forma, o no conseguirás nunca ni mejorar tu ritmo ni bajar tus tiempos por vuelta. No creo que sea una exageración. Uno ha de ser siempre consciente del peligro que entraña intentar conocer cuál es el límite. Por eso no puedo entrenar demasiado motocross durante mi temporada de MotoGP. Uno no puede ir a Honda y decirles “voy a entrenar mucho motocross para entrenar”. Pero dicho esto, te digo también que en el MX encontrarás algo que no encontrarás de ningún otro modo, ni practicando dirt track, ni sobre asfalto. Cada vuelta es distinta a la anterior, y tener que estar eligiendo constantemente entre diversas trazadas te ayuda a aprender a improvisar, y eso se extrapola a la hora de pilotar en MotoGP.

¿Te diviertes más con el motocross?

Es muy divertido porque llegas a un circuito a primera hora de la mañana y te pones a rodar, vuelves a salir unas horas después y sigue siendo el mismo circuito, pero la pista se comporta como si fuera otra distinta. Eso es lo que más me divierte, que todo es siempre distinto a lo que venías haciendo.

¿Las carreras de asfalto son más rutinarias?

Muchísimo más rutinarias. Después de un fin de semana de tres días de MotoGP, estás cansado de la moto. Ya sabes cómo ir más deprisa, porque no paras de trabajar para mejorar y un pequeño ajuste puede lograr que vayas más rápido, pero estás cansado de rodar en la misma pista. El motocross es, físicamente hablando, más agotador, pero comporta mucha más variedad. Para mí, eso realmente ayuda mucho.

¿Qué satisfacciones te aporta el motocross?

La mayor satisfacción proviene de pilotar junto a más gente. Es una de las principales razones por las que pedí a José que viniera a trabajar conmigo. Él hace cosas conmigo en MotoGP, pero es ese “combate”, el hacerme de sparring en los entrenamientos de motocross lo que más me gusta. Sueles encontrar a alguien más con quien montar, como el caso de hoy con García, o a veces mi hermano. Consigues montar esas pequeñas “persecuciones” por la pista, y tras un día así, llegas a casa y esos pequeños dolores que sientes por todo el cuerpo te recuerdan que has trabajado bien ese día.

¿Hubo un momento concreto en el que te hicieron dejar de practicar motocross?

En la temporada 2009-2010, o tal vez 2008-2009, dejé de montar. Me gustaba el motocross, pero me decían continuamente: “¡No, no! ¡Demasiado arriesgado!”. Y piensas que tal vez tengan razón, que podría lesionarme, pero por otro lado también piensas en que es una muy buena forma de entrenar.

¿Te cansas de escuchar la mala reputación que tiene dentro de los GGPP?

Sí. Siempre dicen que es muy peligroso, y creo que es mucho más arriesgado ponerte a practicarlo si no lo has hecho de niño. Pero la verdad es que también puedes caerte con la moto de asfalto y hacerte daño. Si ya has hecho MX antes, tienes una base y unas habilidades desarrolladas sobre la moto. Por supuesto que puedes comenzar a rodar con cautela, y además, en mi caso, me preocupo por ir únicamente a pistas que estén muy bien cuidadas. Creo que a casi todos los pilotos de MotoGP nos interesa el motocross, a la mayoría de nosotros nos gusta montar. Algunos lo hacen bien, otros no tanto, y creo que de eso nace el debate sobre si hay o no tanto riesgo. Si me hago daño con el motocross, habrá gente que dirá que me ha lesionado por culpa de practicar motocross. Pero nadie entre ellos sabrá que he estado pilotando motos de MX durante los últimos cinco años sin sufrir ningún tipo de problema. Esa gente solo escribirá sobre mi relación con el motocross cuando esté lesionado.

Marc Márquez

Hay muchísima gente que te ve pilotando un domingo y piensa “¿cómo demonios hace eso?”. Hay otros que piensan lo mismo viendo a las estrellas de MXGP o SX. ¿Eres uno de esos cuando se trata de ver carreras de motocross de élite?

Desde luego. El SX siempre comienza a principios de año, por lo que me despierto muchos domingos pensando dónde y cómo puedo ver el Main Event. Resulta increíble ver la técnica y la habilidad que tienen sobre la moto, así puedes intentar copiar algunas cosas. En motocross puedo andar más o menos bien, pero los puntos donde son más finos, el estilo y la técnica que tienen para aprovechar los baches en su favor, por ejemplo, me quedan lejos. Solo tienes que fijarte en alguien como García en el día de hoy: hace las cosas de manera diferente. Lo estudio a él y a los Pro, y me impresionan.

 

¿Son esos aspectos concretos, fruto de la mayor cantidad de horas que pasan sobre la moto, o hablas de sensaciones?

Creo que es su habilidad, y luego también la cantidad de horas montando. Creo que se necesitan horas, horas y horas en el motocross. En las carreras de asfalto, creo que si sigues una buena trazada y te posicionas bien sobre la moto, puedes ir más o menos deprisa. Pero en off road manda principalmente el tiempo que pases practicando. Creo que los pilotos de MX construyen poco a poco su ritmo, su velocidad. En MotoGP estamos en nuestro ritmo desde la cuarta vuelta de una carrera, lo mismo que Roczen, Musquin y Tomac también, pero apostaría a que sus tiempos por vuelta serán algunos segundos más rápidos a mitad o al final de la temporada en comparación con cuando se suben a la moto durante la pretemporada.

 

Mencionaste antes a Everts y Pichon. ¿Hubo otros corredores a los que siguieras o a los que trataras de imitar de niño?

Hubo unos cuantos, pero como niño que era, al principio lo que se me quedaba grabado era el dorsal y el color de la moto. Mi cabeza se volvió hacia el mundo de las carreras de velocidad cuando comencé a practicar esa especialidad, y volví a fijarme en las carreras de MX más o menos por las mismas fechas en la que se dejó de correr el Mundial en Bellpuig. La verdad es que, cuando no lo estás practicando mucho, tiendes a no darte cuenta de todo lo que envuelve a ese mundo.

 

¿Puedes distinguir entre los distintos estilos de pilotaje o sobre la mayor o menor efectividad de los distintos pilotos?

Sí, no creo que necesites ser un gran experto para disfrutar de las diferencias a la hora de montar de los pilotos. Es fácil ver que alguien como Tomac es más agresivo y robusto que otro con la técnica de Musquin, por ejemplo. Al final, los tiempos de uno y otro varían por apenas una fracción de segundo, pese a que sus estilos sean muy distintos. ¡A veces parece como si Dungey no estuviera yendo fuerte! También podrías fijarte en Barcia y pensar “¡wuau, debe ser dos segundos más rápido que todos los demás!”, pero obviamente no es así. Esa es una de las cosas más bonitas de este deporte.

 

¿Qué prefieres ver: supercross o motocross?

Creo que el SX. Sus carreras son más cortas y es algo más emocionante, pero trato de mirar ambos campeonatos.

 

Eres uno de los nombres más importantes del motociclismo, pero… ¿qué hay de intercambiar mensajes en las redes sociales con pilotos como Chad Reed u otros chicos del MX?

Es algo muy bonito. Estuve con Tim Gajser hace unas semanas y le dije que me encantaría poder pilotar un día junto a él. Es divertido, porque él me ve y piensa “¡Un piloto de MotoGP!”, mientras que yo me encuentro con ellos y pienso “¡Una estrella del motocross!”. Es algo recíproco.

 

¿Qué tal es la sensación de no tener las cosas bajo control? ¿Qué tal te sientes en cuanto a vivir siempre corrigiendo fallos al pilotar una moto de cross?

Mi estilo en MotoGP es el de intentar arriesgar y sentir algo de movimiento de la moto. Por supuesto que no vas siempre al límite en cada vuelta, pero depende de cuándo y de cómo decides empujar. Pero… ¡imagínate eso en motocross! Estás permanentemente sintiendo que pierdes o la rueda delantera o la trasera, y cuando entreno me siento un poco estresado porque la moto está siempre un poco descontrolada, pero eso en realidad me ayuda mucho a pilotar en MotoGP, donde puedo sentir que la moto va por donde quiero, pero mostrando algo de movimiento. ¡El motocross es más estresante!

 

¿Es algo que te aporta sensación de total libertad? No hay presiones de resultado, ni equipo, ni fans, ni prensa, ni expectativas, ni bonus por resultados,…

Me aporta libertad, y es por las razones que mencionas que estoy por aquí en compañía de unas pocas personas. Además, si te caes en una curva, levantas la moto y vuelves a rodar. Esa misma caída, en MotoGP, implica que puedas destruir una moto y que, en el mejor de los casos, te pases una hora sentado en el box, esperando a que la reparen. Siento mucha libertad con el motocross, porque puedo tener un pequeño accidente y puedo sentirme feliz tras ello por haber encontrado dónde está un límite. Pasas por una curva donde has fallado y sabes dónde puedes empujar fuerte o no hacerlo, coges de nuevo la moto y sigues. Eso no se da en las carreras de asfalto.

Marc Márquez

¿Es posible encontrar el mismo tipo de mentalidad en ambos mundos?

Es distinto en ese aspecto. En motocross, si eres más agresivo y usas más la potencia física, puedes ser más rápido. En carreras de velocidad no siempre es así. A veces eres más agresivo en cuanto a frenada, o a la hora de mover la moto, y el resultado es justo el contrario: vas incluso más lento. Muy raramente tiro para dar vueltas rápidas en motocross. Intento mantener un ritmo estable, porque así entiendes dónde hay más o menos tracción y cosas por el estilo.

 

Obviamente no es posible, pero imagino que a veces te apetecerá competir en motocross.

¡Sí! Querría estar en Rufea o en Bellpuig siempre que hay eventos en estas pistas. Creo que el inicio de las carreras de motocross es un momento increíble, y durante las fases de una manga en sí vives dos o tres carreras distintas; puedes estar batallando y luego perder fuerza o el ritmo, o caerte y luego volver a la carga. En las carreras de asfalto comienzas, encuentras tu ritmo y ves cuál es tu posición. Sí, puedes pelear con otros pilotos, pero no es posible ganar diez puestos. Si completas la segunda o la tercera vuelta en un lugar, seguramente terminarás más o menos por ahí.

 

Entrenar y trabajar junto a José debe de haber comportado un mayor porcentaje de motocross a lo largo de los últimos años. Si no fueras un tipo al que le apasiona tanto este deporte, ¿crees que estarías practicando menos MX?

Ha supuesto una gran ayuda tener al lado a José. Ya estuvimos entrenando juntos durante un par de años antes de que pasase a trabajar con nosotros. Al principio era mucho más rápido que yo, pero ahora… ¡me voy acercando a él cada vez más! Y si José no puede venir por cualquier motivo, lo que cada vez es más raro, me vengo a entrenar sin él. Pero me pongo a dar vueltas y me doy cuenta enseguida de que giro dos segundos más lento que cuando está él.

 

No hay muchos pilotos que tengan agallas como para intentar rodar contigo en asfalto, pero en el motocross debes ser un objetivo a batir para muchos.

¡Ja, ja! Sí, no ruedo demasiado con mucha gente girando. Tal vez ruedo con la pista llena uno o dos días al año. ¡El sábado pasado vine solo y había unos 90 pilotos rodando en este circuito! ¡Es por eso que hoy está lleno de baches! Es divertido rodar cuando la pista está así, llena de gente, pero por supuesto, me toca ir con mucho cuidado.

 

El Allianz Junior Motor Camp funciona desde hace tres años y estás entrenando a chicos en motocross, no en carreras de asfalto. ¿Cuál es tu principal motivación para involucrarte de ese modo?

De entrada, lo primero que veo es que es mucho más fácil para un piloto de motocross acabar siendo rápido sobre una moto de velocidad que a la inversa. Es interesante. Hacemos ese campamento porque disfruto mucho de los campus que montamos, y rodar aquí es una de las partes de mi entrenamiento, la más importante de ellas. Hay quien mira las trazadas que hago y cree que las que aplicamos son las mejores, me he dado cuenta de ello estudiándolo con Josep y José: las trazadas de velocidad que uso son muy rápidas, aunque luego en carreras sea otra cosa y no sean tan útiles, y las roderas también jueguen su papel. Pero al final, creo que el resumen es que el motocross es más fácil de extrapolar a la carretera que al revés.

Marc Márquez

Tienes desafíos por delante y objetivos claros en MotoGP. ¿Qué tal en motocross?

Entrenar motocross es genial, pero plantearme retos competitivos es casi imposible porque se necesitaría mucho tiempo rodando con la moto. Al menos debería poder montar de 3 a 5 veces por semana. Demasiado. Nunca podré llegar al nivel que me gustaría alcanzar. Creo que mi estilo de pilotaje se adapta mejor a la velocidad. Lo que más me gusta del motocross es que un buen piloto puede remontar muchas posiciones en carrera, y que las condiciones meteorológicas pueden cambiar por completo un circuito, de modo que de una semana para la siguiente la pista se comporte de un modo radicalmente distinto.

 

Por último, ¿crees que habrías llegado a tener un buen nivel en caso de haber seguido tu carrera deportiva en el MX?

[Sonríe] Hasta el nivel al que he llegado en MotoGP, seguro que no. Creo que para los crosseros españoles la historia es diferente de la de quienes corremos en velocidad. Mira a Jorge Prado, tuvo que mudarse fuera cuando era muy joven. Aquí puedes encontrar a unos cuantos niños que van muy deprisa, pero alcanzar el siguiente nivel resulta muy complicado. Veremos si el Campeonato de Europa puede tener algún efecto positivo. Creo que yo solo habría llegado a cierto nivel en motocross; corría con motos compradas de segunda mano y no tenía apoyos. Creo que ahora es otra cosa, hay más apoyos para todos, pero aún así se necesita tener dos motos, asistencia técnica, están los viajes, el entrenamiento,… Más o menos se necesita un mínimo de 15.000 euros para cubrir una temporada, es mucho para una familia. Yo tuve mucha suerte de que me surgiera aquella oportunidad y me fuera.